viernes, septiembre 21, 2007

Una vez más vuelvo a Latinoamérica, una vez más me acerco a nuestros pequeños hermanitos en calle, y lo peor de todo, es que... una vez más todo sigue igual; el frío, los golpes de la policía, el pegamento inhalado deshaciendo su sistema nervioso, graso y muscular, los programas alrededor de ellos sin apenas saber que hacer, algunas veces por falta de recursos, otros, por razones que no vienen ahora al caso. Una vez más he de asistir al drama de ver como la violencia, el abuso y la explotación se les acerca de manera impune e incluso de la mano de la propia policía, una vez más, todo sigue igual, asustándome solo el que, una vez más, una triste y dura realidad sigue haciendo que todo esto sea así, pues una vez más, en estos países de Latinoamérica en los que la riqueza se vende a los poderosos del primer mundo (los neoliberales de las transnacionales) hace que la vida (y más si es la de la gente pobre) no valga nada, pues estos niños-as ya en calle, no pudiéndoseles explotar (esclavitud laboral) utilizar (pornografía) o cosificar (prostitución), ya no interesaran, no importando que existan, agonicen o paguen un estilo de vida que tanto nos hace disfrutar a dos de cada diez personas en el mundo, y que al 8 restante hace que lo paga duramente (en algunos casos incluso hasta con su vida).

Pero no, esta vez no voy a incidir más en estos temas, pues ya empiezo a pensar que el cambio posible está más lejos de lo que me temía, pues no habiendo mayor droga que el dinero o peor ?domador? social que el poder, seguirá haciendo que los que veneran este sistema sigan ciegos, y claro esta, en el Norte, el dinero y el poder seguirán haciendo que incluso la pobreza se comercialice, y más en manos de transnacionales que buscando imágenes corporativas solidarias con las que intentar lavar su asquerosa decisión de codicia y denso lastre de; contaminación, extorsión y/o ruina (pues no siembran otra cosa, allí donde se implantan) se llegue, como ya llegamos ya a consumir en el mercado mundial de la carne incluso a estos niños-as (paraísos sexuales, órganos de niños-as en hospitales privados o esclavitud laboral, etc?).

Pero a quien le importa, bueno si es verdad, en navidades nos interesa a todos y más si es para pedir por ellos o para ellos, eso si dejándolos ser solo eso, ?ellos?, pues siendo ?ellos?, no nos afectará demasiado su situación y mucho menos nos responsabilizará (desde el estilo de vida consumista y capitalista en el que vivimos egoístamente) el que estén como están, pues acaso, quien tiene un nombre para nombrarlos, aunque solo sea a uno de los 40 millones de chicos en calle de Latinoamérica, o quien tiene entre sus fotos familiares un rostro o presencia representativa de ellos que les recuerde que todavía están ahí esperando hagamos algo por ellos?, pero claro, esto que digo es una estupidez pues de tenerlo seria para escucharles denunciar que si están donde están no es por que sus padres sean pobres, flojos, alcohólicos o emigrantes, o que sus pueblos tras el cambio climatológico (provocado sobre todo por el mal llamado primer mundo), ya no da nada de cosecha, o debido a que sus países han sucumbido a los poderosos que solo intentan arrebatar lo que puedan necesitar en su carrera de expansión y control mundial de mercados. Hasta el agua ha llegado a ser comprada por empresas transnacionales, pero no es importante, lo importante es que nos puedan llegar materias primas a nuestras empresas, para que con ellas podamos acudir a nuestros desfavorecidos hermanos del extremo oriente, para que a su vez, puedan seguir fabricando (en régimen de explotación o incluso de esclavitud en otros casos), nuestros tan codiciados objetos de consumo, que a su vez, a nadie le va a importar quien los hizo o en que condiciones.

Así pues que cada uno pague el precio de vivir que tenga que pagar, y mientras seguimos en este mal llamado primer mundo mirándonos el ombligo, que ellos o quien sea (que más da) siga pagando el que nadie sepa lo que están sufriendo o viviendo, niños-as con 11 años debajo de un puente, adormecidos por una sustancia barata llamada aquí Clefa o en Perú Terocal (pegamento de zapatero de alta rapidez en su secado con un compuesto denominado Tolueno, adictivo) de manera que les permita que pase el tiempo solo a la espera de morir y no ser explotados, utilizados o cosificados.

Pero no he de contradecirme y seguir con un discurso que, seguro más de uno tachara de extremista o pesimista, y que a su vez yo mismo no quería iniciar, pues, hoy solo quería deciros que sí, que ya estamos aquí, para una vez más intentar dar Voz a quien creo ya se le ha quitado todo menos su dignidad (razón suficiente para seguir a su lado trabajando para que llegue el día en que, de todo esto, ya no se tenga ni que hablar) pero para ello, estos niños-as os necesitan allí, no mandando dinero 8que en algunos casos es necesario) sino cuestionándonos y cambiando el estilo de vida que solo 2 de cada 10 personas en el mundo disfrutan.


En su nombre y para los que ya estáis en ello:
Gracias por creer que otro mundo si es posible.