
Voces para Lima (Jesus).
LA MANO DE OBRA BARATA ES UNA BOMBA DE TIEMPO
Los chinos producen a precios casi sin competencia, porque los salarios que ganan sus obreros son bajísimos para los estándares internacionales. Eso quiso decir el premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz que ?los trabajadores chinos no alcanzaran nunca el nivel salarial de los europeos sino que los europeos no especializados ganarán dentro de poco tiempo como los chinos?.
Lo explicó didácticamente en la conferencia de presentación de su nuevo libro, Cómo hacer que funcione la globalización. ¿Alguien puede imaginar lo que eso significa? ¿Alguien puede tener una idea del terremoto social que puede producirse si se cumple este anunció del crítico del sistema Joseph Stiglitz?. Como si fuera poco, el diario Británico Financial Times informó que el señor Félix Rohatyn, ex embajador de los estados unidos en Francia y actualmente alto ejecutivo del Banco Lehmam Brothers, dijo que ? la disparidad del enriquecimiento de una minúscula parte de la población a traído una mayor desigualdad generada por la globalización neoliberal? y cita el siguiente ejemplo: ? las personas que disponen de activos financieros en Estados Unidos son la mitad del uno por ciento del uno por ciento? este enriquecimiento desigual , a costa de los bajos salarios es creciente global y tan grave que hasta los impulsores de la globalización comienzan a percibirlo como una situación insostenible. Las palabras de Rohatyn dicen, en síntesis que la globalización a creado nuevas riquezas gracias que ha bajado enormemente el costo del trabajo. Ello significa que las grandes mayorías están contribuyendo como nunca, al enriquecimiento desmesurado de algunos pocos. El ex embajador gringo, que no es estúpido, opina que habrá que hacer algunos cambios quizá a través del sistema fiscal, pues las diferencias existentes derivarán, inevitablemente, en un estallido social sin precedentes. Curiosamente. Estas declaraciones, señala el periodista español Juan Hernández Vigueras, han tardado más de un mes en hacerse públicas.
Un ejemplo podría ser México, feliz poseedor de un TLC con EEUU, donde la última administración dejó a 11.5 millones de personas en la informalidad y sin seguro social. Es decir una masa humana dispuesta a trabajar por el salario que se le ofrezca por indigno que parezca. Un legislador del PRI señalo que la política salarial del gobierno que concluyó el 1 de diciembre se subordinó a las prioridades de la estabilidad de las variables económicas, lo cual no fue suficiente para generar más plazas laborales en el país. Resaltó que, en los {últimos cuatro años, el trabajo infantil aumentó, espectacularmente, un 40 por ciento por encima del registrado a principios del Xenia de Fox, o sea, hasta los 11.5 millones de personas ya señalados. En contraste, el empleo fijo solo creció en 147,400 puestos, según cifras del Instituto Mexicano de Seguro Social, mientras que se incorporaron a la población económicamente activa al menos seis millones de personas, lo que significa un déficit de más de cinco millones de puestos de trabajo. ?Ante ese panorama, indicó el legislador, la economía mexicana ha expulsado a más de 400 mil personas anualmente el mercado laboral, las cuales, al no encontrar una oportunidad y sin importar su nivel educacional, optan por migrar al extranjero?, O por trabajar por salarios de hambre que enriquecen a los ricos y disminuyen, hasta lo intolerable, la calidad de vida de las mayorías.
Los chinos producen a precios casi sin competencia, porque los salarios que ganan sus obreros son bajísimos para los estándares internacionales. Eso quiso decir el premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz que ?los trabajadores chinos no alcanzaran nunca el nivel salarial de los europeos sino que los europeos no especializados ganarán dentro de poco tiempo como los chinos?.
Lo explicó didácticamente en la conferencia de presentación de su nuevo libro, Cómo hacer que funcione la globalización. ¿Alguien puede imaginar lo que eso significa? ¿Alguien puede tener una idea del terremoto social que puede producirse si se cumple este anunció del crítico del sistema Joseph Stiglitz?. Como si fuera poco, el diario Británico Financial Times informó que el señor Félix Rohatyn, ex embajador de los estados unidos en Francia y actualmente alto ejecutivo del Banco Lehmam Brothers, dijo que ? la disparidad del enriquecimiento de una minúscula parte de la población a traído una mayor desigualdad generada por la globalización neoliberal? y cita el siguiente ejemplo: ? las personas que disponen de activos financieros en Estados Unidos son la mitad del uno por ciento del uno por ciento? este enriquecimiento desigual , a costa de los bajos salarios es creciente global y tan grave que hasta los impulsores de la globalización comienzan a percibirlo como una situación insostenible. Las palabras de Rohatyn dicen, en síntesis que la globalización a creado nuevas riquezas gracias que ha bajado enormemente el costo del trabajo. Ello significa que las grandes mayorías están contribuyendo como nunca, al enriquecimiento desmesurado de algunos pocos. El ex embajador gringo, que no es estúpido, opina que habrá que hacer algunos cambios quizá a través del sistema fiscal, pues las diferencias existentes derivarán, inevitablemente, en un estallido social sin precedentes. Curiosamente. Estas declaraciones, señala el periodista español Juan Hernández Vigueras, han tardado más de un mes en hacerse públicas.
Un ejemplo podría ser México, feliz poseedor de un TLC con EEUU, donde la última administración dejó a 11.5 millones de personas en la informalidad y sin seguro social. Es decir una masa humana dispuesta a trabajar por el salario que se le ofrezca por indigno que parezca. Un legislador del PRI señalo que la política salarial del gobierno que concluyó el 1 de diciembre se subordinó a las prioridades de la estabilidad de las variables económicas, lo cual no fue suficiente para generar más plazas laborales en el país. Resaltó que, en los {últimos cuatro años, el trabajo infantil aumentó, espectacularmente, un 40 por ciento por encima del registrado a principios del Xenia de Fox, o sea, hasta los 11.5 millones de personas ya señalados. En contraste, el empleo fijo solo creció en 147,400 puestos, según cifras del Instituto Mexicano de Seguro Social, mientras que se incorporaron a la población económicamente activa al menos seis millones de personas, lo que significa un déficit de más de cinco millones de puestos de trabajo. ?Ante ese panorama, indicó el legislador, la economía mexicana ha expulsado a más de 400 mil personas anualmente el mercado laboral, las cuales, al no encontrar una oportunidad y sin importar su nivel educacional, optan por migrar al extranjero?, O por trabajar por salarios de hambre que enriquecen a los ricos y disminuyen, hasta lo intolerable, la calidad de vida de las mayorías.

